En la provincia de Buenos Aires no paran de aparecer nuevas víctimas de estafas virtuales y telefónicas, con métodos cada vez más elaborados que combinan redes sociales, apps de mensajería, sitios truchos de inversión y llamados engañosos. En estos últimos días trascendieron cuatro episodios ocurridos en General Madariaga, La Plata, Bahía Blanca y San Nicolás, que dejan en evidencia las distintas maneras que usan los delincuentes para quedarse con plata o con datos bancarios de sus víctimas.
Uno de los casos le tocó a un vecino de General Madariaga, de 53 años, que andaba tras un crédito de dos millones de pesos. El hombre vio un anuncio de un supuesto préstamo en Facebook y empezó a chatear con gente que decía representar a una financiera. En medio del diálogo le pidieron sus datos bancarios, fotos del DNI y hasta una selfie con el documento en mano para “confirmar su identidad”.
La maniobra siguió por Telegram, donde le reclamaron una transferencia de 100 mil pesos para poder liberar el crédito. Ese pedido lo hizo dudar y decidió frenar todo antes de perder dinero. De todas formas, los estafadores ya se habían quedado con información delicada, así que el hombre tuvo que hacer trámites para bloquear su cuenta y evitar que le hicieran algún movimiento fraudulento.
En La Plata, por su parte, pasó algo parecido: una mujer atendió una videollamada por WhatsApp de alguien que se hacía pasar por Mercado Pago, asegurándole que un tercero intentaba estafarla con la venta de un televisor. Durante la charla la hicieron compartir la pantalla de su celular y, con esa excusa, la guiaron para que hiciera transferencias con su tarjeta a un contacto desconocido. Así, le vaciaron las cuentas en pesos y en dólares. Lo llamativo es que, en un momento de la conversación —que duró cerca de una hora—, la mujer le dijo a su interlocutor que sospechaba que la estaban engañando, a lo que él respondió: “Señora, no me falte el respeto”.
En Bahía Blanca, en cambio, el engaño fue con la clásica técnica del cuento del tío. Un jubilado de 76 años recibió un llamado de una mujer que imitó la voz de su hija y le hizo creer que ciertos billetes de dólar iban a dejar de tener validez. Pensando que estaba ayudando a un familiar, el hombre le entregó 183 mil dólares en efectivo a una mujer que fue a buscarlos a su casa. Gracias a un trabajo de investigación que incluyó revisar cámaras de seguridad, la Policía terminó deteniendo a una pareja señalada como responsable del hecho.
En San Nicolás, en tanto, la estafa giró en torno a una supuesta plataforma de inversiones. Un hombre de 56 años entró a un sitio que encontró por Google y arrancó a invertir plata después de que lo contactaran por WhatsApp gente que decía trabajar para la empresa. Semanas más tarde se enteró de que le habían abierto una cuenta bancaria y tramitado un préstamo de cuatro millones de pesos a su nombre, algo que él nunca autorizó.
Todos estos casos muestran un mismo esquema: los estafadores buscan ganarse la confianza de la víctima para sacarle datos personales, acceso a sus cuentas o directamente plata. Por eso, los especialistas insisten en desconfiar de las ofertas financieras demasiado tentadoras, no compartir claves ni códigos de verificación, no mandar fotos de documentos por mensajería y chequear siempre la identidad de quien pide información o dinero. Ante cualquier señal sospechosa, la recomendación es cortar la comunicación de inmediato y comunicarse directamente con el banco o la entidad financiera correspondiente.
Fuente: Agencia DIB